Historia

A tanto tiempo de distancia y como ya cité, las personas que iniciamos este sueño seguimos juntas durante años que han sido extremadamente difíciles, pero también gratificantes. Se nos han unido también personas de todas las edades, profesionistas, seres humanos con una capacidad moral indiscutible como el siempre añorado Carlo Coccioli que nunca nos olvido ni en sus colaboraciones en el periódico Excelsior, ni en sus aportaciones. Tenemos presente también en forma muy especial la figura de la desaparecida Emma Godoy, siempre fiel al amor animal, a Lolita Ayala, a Virginia Sendel, a José Gutiérrez Vivó, a Mariano Osorio, a Marielena Hoyo, actuantes estos tres últimos comunicadores como parte esencial del Refugio.

Por nuestras manos y hasta el 6 de agosto del presente año, fecha en que escribí este relato, han sido rescatados y atendidos en el Refugio 19,652 francisCANITOS y 1400 francisGATITOS. Todos con una historia de dolor y abandono que quizás podemos imaginar pero que ellos no nos pueden contar.

Pero que sería de toda esa actividad sin el trabajo voluntario y leal de quienes comenzaron su trabajo para nuestra organización cuando niños, cuando jóvenes y que ahora siendo adultos responsables y con muy diversas ocupaciones no se han olvidado de nosotros, asistiendo periódicamente para interactuar con nuestros huéspedes con el mismo deseo de cuando comenzaron. Gracias por ello les expreso a Mara Toledo, Patricia Henríquez, Gina Rivara, Javier Todd, León Téllez, Amaranta Guerrero, Tere Dávila y más recientemente Valery Campillo, Alejandra Vega, y Patricia Rodríguez y ………. la lista de amigos sería interminable, contando a todos ustedes, amigos y donadores fieles del Refugio, que a través de sus donativos nos ayudan día a día a continuar esta labor que todos llevamos dentro del alma y del corazón.

Por último y no por ser menos importante, por el contrario, por ser realmente la base de nuestra labor, nuestro mejor respaldo, dejo estos últimos renglones para destacar y hacer público mi reconocimiento a la invaluable labor de Faustino y Pedro Dávila, recientemente fallecido, de Javier Ortiz, de Miguel Angel García, de Andrés Reyes, de Ismael Hunda y esposa, pareja cuyos hijos nacieron y han vivido por siempre en el Refugio, al cuidado de sus amorosos padres y como compañía indispensable de nuestros perritos y gatitos. Sin ellos, sin su cariño y dedicación, definitivamente no sería lo mismo el Refugio Franciscano que, espero con toda fe celebre muchas más décadas de actividad a favor de los animales abandonados.

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